Un trabajo de cartografía que habría llevado tres años y medio se ha reducido a sólo 20 días. La razón de esta optimización tiene un nombre: vehículo aéreo no tripulado (UAV), o simplemente dron, un apodo que ha calado entre los entusiastas de la nueva tecnología.
El Instituto Federal Baiano (IF Baiano) está utilizando el equipo en un proyecto pionero: el desarrollo de un Atlas Digital que tendrá tres objetivos principales: en su primera fase, el UAV Nauru mapeará los 14 campus repartidos por toda Bahia (con áreas que van de 50 a 1.000 hectáreas) para proporcionar información sobre infraestructuras, topografía, áreas de preservación permanente, áreas de reserva legal, entre otros datos. Una vez concluida esta etapa, los datos recogidos orientarán toda la planificación de expansión de las unidades, que se encuentran en plena fase de crecimiento. Por último, el Atlas estará disponible en Internet para que tanto el público como los órganos gubernamentales (como el Ministerio de Educación - MEC) y otras partes interesadas puedan consultar la información relacionada con la infraestructura física del Instituto y los aspectos humanos, como los cursos ofrecidos, el número de estudiantes y el personal docente.
Queremos marcar la historia haciendo que las nuevas tecnologías pasen por las manos de los estudiantes y se conviertan para uso de la población. Hicimos un estudio y llegamos a la conclusión de que cartografiar datos utilizando GPS y otras herramientas similares llevaría al menos tres años y medio. Con el UAV esperamos reducir esta etapa a 20 días. Más que optimizar el trabajo, estamos convirtiendo el dron en una herramienta de investigación y extensión", afirma el creador del proyecto, el Decano de Investigación, Postgrado e Innovación del IF Baiano, Vandemberg Salvador.
El pro-rector también considera que la participación de los estudiantes es un paso importante en el desarrollo del Atlas. Explica que en cada etapa del proyecto participarán estudiantes de disciplinas afines. Por ejemplo, muchos de los APP están parcialmente degradados. Y, más que identificarlos, el Instituto se ocupará también de restaurar estas zonas. Del mismo modo, los alumnos de los cursos de topografía participarán en la cartografía, y los de zootecnia en las acciones relacionadas con las zonas agrícolas, señala Vandemberg.